Donde habita el corazón del cielo

Es un proyecto que pone en el presente la memoria colectiva que nos hace humanos, la memoria del nacer y del morir. Es la casa donde se borda el alma, en el cenit de la Ceiba sagrada, más arriba de los dioses, de los hombres y mujeres. En esta morada arte y vida están íntimamente relacionados.
Ahí vive la esencia creadora y la palabra mágica que sana. Las mujeres se acercan a este lugar y habitan en él cuando están en la frontera de la vida-muerte, por el proceso de parto, cuando están y sienten la esferidad de la existencia. Ellas sienten su centro y el árbol-placenta del universo que se abre en ellas, cuando pujan y crean entre la vida y la muerte.
Este proyecto me dio el conocimiento sobre la muerte necesario para afrontar ese año la enfermedad y muerte de mi madre. Dio poemas sobre el mito de la vagina dentada, imágenes de mujeres embarazadas flotando en cenotes en el silencio de la creación interior, zompantle de calaveras celebrando las muertes y cerámicas…
y todos estos objetos fueron expresiones del soplo del corazón del cielo que nos dice en susurros de aliento: La vida depende de una buena relación con el espíritu del lugar y con saber morar y crear.
El discurso de la muerte-vida dio paso a la risa creadora. Observar las primeras semillas naturales fue sembrar las semillas de pensamiento creativo que inspiraba el nuevo camino por recorrer, el nuevo proyecto: